domingo, 22 de febrero de 2015

Aquel pequeño Peter Pan...




"Y cada noche, desde su llegada, se frotaba los ojos, incrédulo de ver como las lágrimas de felicidad iban cayendo sobre su almohada, empapada de sueños desde que aquellos labios vencieron a los temores del pasado y confiaron en los suyos.

Vivía soñando desde que la vida le hizo caer en uno de los mayores abismos que jamás podría pensar, una caída que marcaría su vida para el resto de su días, un oasis de tristeza del que al final acabo alimentandose, una manzana envenenada por el mas dulce de los venenos.

Sus ojos se esforzaban por vislumbrar un recodo de luz entre aquella oscuridad tan inquietante, un futuro incierto lleno de preguntas sin respuestas, un pasado que le atemorizaba y un presente que se balanceaba entre la realidad y sus sueños, una realidad tan efímera en la que con solo un parpadeo ya nada era igual.

Y es que su esperanza se sostenía en que sus sueños se plasmaran cada mañana al abrir sus ojos, que aquella realidad tan idealizada rompiera las estadísticas y diera la sorpresa mas pronto que tarde, mas tarde que nunca.

Y finalmente la esperanza hizo acto de presencia en aquel oasis, la luz terminó venciendo a la oscuridad alojada a pensión completa en aquel hotel sin estrellas, y entre las nubes surgió una mano que acabaría sacándole de aquel interminable laberinto.

Y es que vivió encerrado en un cuento del que no podía ser el protagonista, y es que aunque aquel pequeño Peter Pan se iba haciendo viejo, jamás dejó de creer en la llegada de su pequeña campanilla.

"Que los años no nos quiten la ilusión, que las canas no nos hagan dejar de creer en los superheroes"


Jonay Perea Diaz